El óxido de estaño (SnO₂) es un polvo blanco fino muy usado en cerámica como opacificante en esmaltes, ya que confiere un acabado blanco opaco y cremoso al vitrificado, especialmente en lozas y porcelanas. Se utiliza comúnmente en proporciones del 4% al 10% y es ideal para esmaltes de baja y media temperatura (1000 °C a 1150 °C), aunque puede perder efectividad como opacificante en temperaturas más altas. Además, puede modificar el tono de algunos óxidos colorantes, como el cobalto o el cobre, produciendo azules más suaves o verdes más delicados. Su blancura cálida lo hace muy valorado, especialmente en productos decorativos, por el acabado suave y uniforme que proporciona.