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El cuarzo o sílice (SiO₂) es uno de los componentes fundamentales en la cerámica, utilizado tanto en pastas como en esmaltes. Actúa como formador de vidrio, aportando rigidez y resistencia a las piezas tras la cocción. En las pastas cerámicas, el cuarzo mejora la estabilidad dimensional y reduce la contracción, mientras que en los esmaltes contribuye a la formación de una superficie vítrea y brillante. Su presencia también incrementa la resistencia al desgaste y a los choques térmicos. Se utiliza comúnmente en forma de arena fina o cuarzo molido, y su proporción varía según el tipo de cerámica que se desee fabricar.