El bióxido de manganeso (MnO₂) es un material cerámico usado principalmente como colorante en esmaltes y engobes, aportando tonalidades que van desde marrones y negros hasta púrpuras y violetas, según la cantidad, la atmósfera de cocción y su combinación con otros óxidos. A diferencia del carbonato, su efecto es más intenso y estable a altas temperaturas. También puede actuar como agente para obtener efectos moteados o reacciones con otros componentes del esmalte, y en engobes puede generar manchas decorativas características. Se emplea normalmente en pequeñas proporciones (1–8 %), ya que en exceso puede hacer que el esmalte se vuelva áspero o corroído. Su polvo es tóxico por inhalación, por lo que requiere manipulación cuidadosa.