El silicato de circonio se utiliza en cerámica para opacificar esmaltes y vidriados, es decir, para hacerlos menos transparentes y darles un aspecto blanco o más sólido. También mejora la resistencia térmica y química de las piezas, lo que lo hace ideal para cerámicas técnicas y sanitarias. Gracias a su alta estabilidad a altas temperaturas, se usa en la fabricación de refractarios, porcelanas, baldosas y cerámica dental, mejorando su durabilidad y apariencia.