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El silicato de sodio en cerámica es un compuesto alcalino soluble en agua que se utiliza principalmente como defloculante, endurecedor y agente de unión, especialmente en técnicas como barbotina, colada y rakú. Su acción permite reducir la cantidad de agua necesaria en las pastas y suspensiones cerámicas, mejorando la fluidez sin perder cohesión, lo que facilita el vaciado en moldes y acelera el secado. Además, aplicado sobre superficies de arcilla húmeda, actúa como endurecedor superficial, generando texturas, grietas controladas y efectos decorativos característicos. Durante la quema, el silicato de sodio se funde y se integra a la matriz cerámica, aportando estabilidad estructural, aunque su uso debe ser controlado debido a su alta alcalinidad.